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Colombia
   
   
   
   
   
En Colombia más del 50% de trabajadores lo hacen informalmente
Autor: Daniel Rivera Marín. Fotografías de Manizales

El trabajo informal ya no es la excepción.

Miles de personas, debido a las circunstancias económicas que pasa el país hace muchos años y de la cual parece no salir, han tenido que ingeniárselas para tener un sustento, para ellos y sus familias. Aquí, unas cuantas historias de personas que al no tener un asidero, salieron al rebusque.

La ‘chaza’ de color verde está abierta formando una inclinación cercana a los 110 grados, adentro hay unos cuantos dulces, pero predominan los cigarrillos y los chicles, de uno de los lados cuelgan varios trapos rojos, ‘dulceabrigos’ con lo cuales Carmen Emilia Trujillo ayuda a “darle entrada y salida” a los carros que llegan hasta el Banco de Bogotá ubicado al frente del Diamante de Béisbol Luis Alberto Villegas.

Desde hace 13 años doña Carmen está ubicada en el mismo sitio, tiene 63 años y como ella misma dice, “yo estoy aquí trabajando porque soy sola y mantengo dos hijas, una hermana y un sobrino”. Mientras entrevisto a doña Carmen, ella sigue trabajando, también vende lotería, se acerca un posible comprador a mirar los números de ‘Boyacá’. “Hágale mijo, tengo el 5231 a 3.000 pesos la fracción, ya estoy acabando”. El hombre se decide. Ella sabe vender. “Con mucho gusto y a la orden, que Dios lo bendiga y mucha suerte”.

Después de que el cliente se va, ella cuenta, “ganar es muy duro, muy pocos clientes han ganado, y eso que yo llevo 13 años en esto, pero no han valido la pena para los clientes porque no hay ganadores constantes, eso casi no se ve, es que coger el mayor con serie y todo no es tan fácil, de pronto libran, pero no más”.

Datos

El trabajo informal, no sólo en Medellín, sino en el país entero, en vez de volverse la excepción, se ha vuelto la regla. Cada día los colombianos se idean nuevas formas de salir al rebusque, Héctor Vásquez, funcionario de la Escuela Nacional Sindical (ENS), sostiene que el trabajo informal es más común de lo que parece, y que está en distintos oficios, aunque también están los que trabajan por cuenta propia, entre los que hay formales e informales. “Un cuenta propia puede ser un señor que tiene una ‘chaza’ en la calle o puede ser un consultor de empresas, que trabaja por su cuenta, y hasta tiene estudios muy especializados; uno tiene ingresos muy grandes y el otro tiene ingresos completamente precarios, uno está registrado y paga impuestos, por lo que es un trabajador formal, y el otro como no cumple esas condiciones es informal”.

Y es que según una investigación del Dane, para el 2008 en Colombia, 58 de cada 100 trabajadores se encontraban laborando en el sector de la economía informal, lo que quiere decir que para ese año, más del 50% de la población en el país trabajaba informalmente. De cada 100 trabajadores por cuenta propia, 41 eran informales, cifras que las ENS estima que han aumentado en los últimos dos años.

“La mayoría de los trabajadores informales se ubican en el comercio, los que están en la calle, en la ‘chaza’, o en la plaza de mercado, sin embargo en las pequeñas y medianas empresas también, donde hay una taza de informalidad muy alta. Una característica del trabajo informal es que está por fuera de toda regulación, no está inscrito en Cámara de Comercio, no pagan impuestos, los trabajadores en los casos de las Pymes, no están en seguridad social y no ganan el mínimo, allí también se cuentan las señoras que venden productos por catálogo o los vendedores puerta a puerta”, sostiene Vásquez.

Los problemas

Además de lo difícil que es salir al rebusque, aprender a sortearse y sostenerse ante los días “malos” y los días “buenos”, también hay que saber manejar otros tipo de inconvenientes, porque como dice doña Carmen, “como no hay donde trabajar, hay que salir a buscar, así sea en el espacio público”.

“Me han molestado mucho los de Espacio Público, que hasta vinieron esta semana y yo les dije que me daba pena con ellos pero que yo no me iba a ir. Hasta llorando les dije que a mi dónde me van a dar trabajo, yo, una mujer con 63 años, es que ni en una casa de familia. Al ver que yo tenía razón, me tomaron una foto y salieron y se fueron”, afirma.

El trabajador informal necesita se protegido por el Estado, eso creen en la ENS, donde reconocen el trabajo que la Alcaldía de Medellín ha realizado, pero también sostienen que desde el Gobierno Nacional hay que idear mejores estrategias de confianza en el mercado interno, lo que bajaría el trabajo informal y el desempleo. Mientras tanto, así como doña Carmen, miles de personas seguirán saliendo a las calles al rebusque, porque como dicen por ahí, “paisa no se vara”.

“La mayoría de los trabajadores informales se ubican en el comercio, los que están en la calle, en la ‘chaza’ o en la plaza de mercado, sin embargo en las pequeñas y medianas empresas también, donde hay una taza de informalidad muy alta. Una característica del trabajo informal es que está por fuera de toda regulación, no está inscrito en Cámara de Comercio, no pagan impuestos, los trabajadores, en los casos de las Pymes, no están en seguridad social y no ganan el mínimo, allí también se cuentan las señoras que venden productos por catálogo o los vendedores puerta a puerta”, Héctor Vásquez.